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27 de abril de 2016

La vida adonde vaya desemboca en un estremecer. Uno que, junto a su sabor, es condimentado por cada ser.

¿No es acaso el miedo el arquitecto maestro, la pieza primera?

20 de abril de 2016

19 de abril de 2016

Aunque a veces no lo notemos, fuera de los textos y las enseñanzas de terceros, nos pasamos la vida aprendiendo. Máxime cuando nos detenemos a reflexionar. Descartes lo llamaba el gran libro del mundo.

El Esclavo que Conoce

      Hacia algún lugar de extraordinaria estación y de excelentes disposiciones soy dirigido, remitido, pero no quiero ir. -¿Por qué he de ser, desdicha, tal reincidente prisionero?- La causa aparece incierta y el acto en sí mismo repentino, cual invisible trompazo. Recuerdo que, alguna vez, me dijeron que la libertad está asegurada, que incluso nos la describen, nos cuentan su ser, pero ¿no cree que, acaso, no encierra eso en sí mismo una trampa? Las trampas nos atrapan y estar atrapados nos priva de libertad, al menos de la que nos mencionan. Es por eso que no quiero ir.

      Observo dentro de aquel impecable lugar y noto que uno mismo se vuelve una infección, algo que no está bien, -¿será debido a nuestros defectos que, como siempre, vienen por defecto?-. De alguna manera -siempre también- ante tanta magnificencia nos valemos de tétricas ideas e irresolubles incógnitas. Resulta inútil e incluso absurdo entonces. La finalidad misma de estar ahí está tan carente, tan vacía, que da pena, causa un dolor, aún insignificante, molesto y gris; apenas si tiene otro c-olor. Es por eso que no quiero ir.

      Pero más allá de ésto, lejos de ella (la dimensión), todo es similar, si no más triste.

18 de abril de 2016

18 de febrero de 2016

Nuestro sitio

  Imagine un sitio infinito lleno de recursos infinitos. Un sitio donde podría ir hacia donde desee, abierto hacia un abismo inmensurable, hacia lugares nuevos a cada paso. Un lugar así es al cual pertenecemos, nuestro universo, pero la mayoría de nosotros ignoramos las afueras de la Tierra como algo ajeno, algo imposible. No conocemos que nuestra pertenencia y ubicación son tan inquietantes y maravillosas al mismo tiempo. Que estamos constantemente girando, no sólo con la Tierra sobre su eje, si no al rededor del Sol, y no sólo ésto, el Sistema Solar al rededor del centro de la Vía Láctea y ésta alrededor del centro del Grupo Local junto a otras galaxias y éste alrededor del Súper-cúmulo de Virgo y éste también al rededor del Súper-cúmulo de Súper-cúmulos locales y todavía más. Y mientras giramos estamos en un punto diferente del universo constantemente, nunca volvemos al punto en el cual estábamos antes. Cada segundo de nuestras vidas pertenece a un sitio único e irrepetible. El tiempo no es más que estar en un punto diferente en este espacio inimaginable por su extensión. El tiempo no es tiempo, es espacio-tiempo, es cambiar a todo momento. Y una maravillosa manifestación de todo ésto es la vida, la existencia o existir dentro un universo tan grande, vasto y enigmático, tan lleno de caos y armonía. Su existencia es parte de eso también.